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En la finca de don Orlando se cultiva con mejores suelos

En el proceso también han participado estudiantes de Arquitectura.
Convertir una pequeña finca tradicional en toda una experiencia agroecológica frente a la producción de café, aguacate y banano es la motivación de estudiantes de Biología Ambiental de la Universidad de Ibagué, en un proceso que ha cruzado varios semestres académicos hasta la actualidad.

Sucede en la finca Bellavista, de la vereda Pericos, en zona rural del occidente de Ibagué. Allí, don Orlando Rodríguez abrió las puertas a todo un sistema de prácticas orgánicas, construido junto con jóvenes de la asignatura Agroecología, que orienta la profesora Blanca Myriam Salguero.

"Diseñamos un sistema integrado de producción en el que utilizamos tres subsistemas, aplicando los principios agroecológicos: un huerto agroecológico, abonos orgánicos y sistema agroforestal, que son interdependientes", describe María Alejandra Montoya Conde.

Ellos fueron, se mojaron, se untaron, hasta cortaron; todo lo tenían que hacer ellos. Hay una integración con toda la familia, que queremos que se replique en otras fincas".

Blanca Myriam Salguero, docente.
La transición y sus ganancias

Desafiando una pendiente a unos 1.400 m de altura, avanza esta transición con una veintena de profesionales en formación que aportan desde lo aprendido en clase, para garantizar, por ejemplo, la reducción considerable en el uso de químicos, aprovechando los residuos cotidianos.

(Congreso de Transporte: un éxito en investigación)

La profesora Salguero explica: "Ellos, como estudiantes, cada semestre van y aportan con una pequeña actividad que sea alcanzable, medible y realizable. Que lo que se deje perdure, ¿porque de qué nos sirve dejar algo que el productor no pudo seguir utilizando?".
Por ejemplo, además de dividir la finca en subparcelas para probar abonos diferentes (humus, bocashi y compost), se diseñó un lombricompost que don Orlando, según lo añade, sigue utilizando. Así, la casa se convirtió en una especie de laboratorio de prácticas verdes.

El trabajo se hizo en equipo, todos en conjunto. Se hizo de la mano del productor, que es lo más relevante de todo: que él pueda ver resultados en su finca y pueda producir de una manera sostenible, que es lo mejor de todo".

María Alejandra Montoya Conde, estudiante de séptimo semestre.

En un congreso nacional

En un congreso nacional

Esta experiencia tuvo su primera ventana nacional en el Congreso Popular, Político y Científico de Agroecología de Colombia, organizado en la Universidad Nacional sede Bogotá del 16 al 19 de septiembre. Fue presentada por ella y por Juan Steban Serrato Lozano.

Fueron los dos únicos estudiantes de un programa diferente de Agronomía en asistir, más la oportunidad ideal de valorar la agroecología como movimiento y como disciplina, como sustenta la docente Salguero. "Las asignaturas se desarrollan en campo, la única forma de contextualizar lo que está pasando", añade.

María Alejandra, por su parte, opina que la importancia de dicho Congreso fue no quedarse solo en lo científico: "La participación en el Congreso fue de mucho aprendizaje, porque también muestra los fundamentos políticos y populares de la agroecología, que son la base".

De este proceso, en el que también han participado docentes y estudiantes de la Universidad del Tolima, se derivarían trabajos de grado de próximos biólogos ambientales, pues "se requiere de un trabajo más fuerte (...). Queremos que no sea solo él, sino dos o tres productores más".
Este proceso será presentado, de igual manera, durante la Semana de Investigación Universitaria (SIU), por celebrarse del 6 al 8 de noviembre próximos, en Unibagué.