Unibagué despide a Jaime de Zorroza Landia, filántropo y visionario

En don Jaime de Zorroza se cumple el paradigma de un hombre trabajador, honesto y humanitario.

La industria arrocera, la educación regional y el servicio a los más necesitados tienen hoy una dolorosa historia que contar: el fallecimiento del filántropo español Jaime de Zorroza Landia, ocurrido la noche del domingo 23 de septiembre, cuando pasaba por los 98 años de vida.

El Tolima fue receptor ineludible de sus buenas obras y de su alta vocación social, desde que se radicó en 1946, proveniente de Morga, en el País Vasco (España), su tierra natal, debido a circunstancias que le inspiraron a materializar innumerables propósitos que hoy son reconocidos en la región.

El barrio Santa Ana y su capilla; el Jardín de los Abuelos, cuyo lote fue donado por él y su esposa, Ana Julia Suárez de Zorroza (q.e.p.d.); la fundación Zorroza y Suárez, la hacienda San Isidro, la cooperativa Serviarroz, el centro técnico y tecnológico San José y el barrio Tierra grata son algunas muestras fidedignas de dicha suma de voluntades.

Sin duda, uno de los mayores legados que el Tolima conserva de este visionario, el más tolimense de los españoles, fue su apoyo irrestricto para la fundación de Coruniversitaria, hoy Universidad de Ibagué, institución que en su momento él pensó como una respuesta a las necesidades económicas y sociales del departamento.

Estas y otras acciones le derivaron importantes reconocimientos como Ciudadano Sobresaliente, otorgado por la Alcaldía de Ibagué; la Orden al Mérito Militar José María Córdova, en el grado Comendador; Orden al Mérito Arrocero, en la categoría Servicios Distinguidos, y el Mérito Cívico, conferido por Fenalco, en 2012.

Uno de los más recientes e importantes, el que tal vez mayor valor guarda, es la Exaltación a los Valores Humanos, que le entregaron en conjunto la Fundación Musical de Colombia y Unibagué, en marzo de 2013, como ratificación de gratitud a la buena voluntad de alguien que supo aprovechar su presencia en estas fértiles tierras.

“No sé hasta cuándo voy a vivir, y puedo contarles que no todo ha sido bueno: también encontré espinas que me hicieron daño, pero, ante las adversidades, debemos buscar y encontrar las soluciones. Mi filosofía de vida ha estado basada en buscar la ayuda de la comunidad y los amigos para ver realizados mis sueños, como estos proyectos que son realidad en suelo tolimense”, dijo, en su momento, para una crónica redactada por Alexa Bajaire en el libro Tolimenses que dejan huella Vol. 1.

Su cuerpo es velado en la Hacienda San Isidro, frente al retén de El Salado, y las honras fúnebres se cumplirán este martes 25 de septiembre, a partir de las 3:00 de la tarde, en la Catedral Inmaculada Concepción, de Ibagué.